Aprender a pedir

Algunos sentimos que al pedir mostramos debilidad. Luego nos contamos historias con un mismo final: «nos van a decir que no».

De niña, nunca aprendí a pedir con claridad. Muchas veces sentí que, entre mí y lo que quería, se interponía una barrera. Y la gratitud casi siempre era exigida, aún si recibía menos.

El 80% del 100%, no es lo mismo.

Para los que no aprendimos a pedir lo que queremos, pedir es horrible. Unos optamos por no pedir, y otros por compartir nuestra tragedia como anzuelo para que alguien «llegue al rescate». 

Ninguna de estas dos tácticas funciona, porque no nos dan lo que queremos. Y, en la segunda, es muy posible que la persona que acuda a solucionar la tragedia, la solucione a su estilo.

Lo que me ha ayudado a superar el no saber pedir es esta estrategia: 

Comprometerme con lo que quiero y desapegarme de las respuestas.

Nuestro compromiso es con nosotros, con nuestra claridad. Con la necesidad que vamos a satisfacer. Y con el derecho que tenemos de pedir lo que queremos. 

La respuesta no es nuestra, no nos pertenece. La otra persona puede responder toda una gama de opciones: sí, no, quizás, ahorita no, posiblemente, etc.

Si no nos apegamos emocionalmente a ninguna respuesta, estamos actuando de forma realista. Y, sin emociones de por medio, no nos quejaremos de los «no». Y aceptaremos el «sí» por lo que es, sin darle la categoría salvadora que ciega.

Con la práctica, comenzaremos a sentir la satisfacción de saber que pedimos lo que queríamos. Enfócate en esta emoción, en la satisfacción de saber que pediste lo que querías, no importa si todavía no la vives. 

Te aviso, romper con el hábito de no pedir y de conformarse con menos es difícil. Pero si te enfocas en la satisfacción que te da ejercer tu derecho a pedir lo que quieres, poco a poco, darás cabida a este nuevo aprendizaje. Seamos honestos, también estamos aquí para obtener lo que queremos.

159 More posts in Blog category
Recommended for you
Pensamientos y reflexiones para centrarnos en nosotros mismos
Primero dite «sí» a ti

La vida, no lo olvides, habita en el tiempo. Los minutos y horas que le...