Aprender sin lecciones

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Personalmente siempre estoy dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me den lecciones.

Winston Churchill

Uno, otro y otro. Edison, Churchill, Juárez. Cada uno navegó su vida «a sabiendas». Juárez tuvo claro su destino desde la adolescencia, Edison siguió el destino de su curiosidad inventiva, y Churchill se preparó para decidir su destino. Lee sobre estos dos grandes, Thomas Edison y Benito Juárez, y continúa con Winston Churchill. Tres hombres que «a sabiendas» se comprometieron con el destino que eligieron.

En 1896, a los 22 años, Churchill comenzó su proyecto de autoeducación en India. Su madre le mandaba los libros de autores como Platón, Edward Gibson, Charles Darwin y Thomas Babington Macaulay. También, en esos años, cuando el aprendizaje ya nos forma como adultos, Winston Churchill se hizo agnóstico.

Como autodidacta convencido de que la verdadera educación no está dentro de un aula, dijo esto sobre la educación formal:

«Las escuelas no necesariamente tienen mucho que ver con la educación… son principalmente instituciones de control en donde se debe inculcar en los jóvenes algunos hábitos básicos. La educación es muy diferente y tiene muy poca cabida en la escuela».

Winston Churchill

Tres años más tarde, el 30 de marzo de 1899, Churchill dejó India, se embarcó en Bombay rumbo a Inglaterra, con la determinación de seguir una carrera política.

Estas palabras muestran la fortaleza de Churchill el político. Son palabras que marcan el destino de Inglaterra y de Europa entera, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial:

«Nunca se rindan, nunca cedan, nunca, nunca, nunca, en nada grande o pequeño, nunca cedan salvo por las convicciones del honor y el buen sentido. Nunca cedan a la fuerza; nunca cedan al aparentemente abrumador poderío del enemigo».

«Si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar algo peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar, porque es preferible morir que vivir esclavizados».

Winston Churchill

Fines inquebrantables y perseverancia, estos dos valores le dieron vida al gran estadista que Churchill fue.

El aprendizaje de vida de Winston Churchill comenzó temprano. Sobrevivió la soledad. Sus padres Lady and Lord Randolph Churchill vivieron ausentes del niño y adolescente. La cercanía con su madre fue epistolar, por cartas semanales. Cuando Churchill volvió a Londres, en 1899, su madre se convirtió en su promotora en los ámbitos aristocráticos. También fue su más dura crítica. Churchill inició su carrera política, siguiendo los pasos de su padre, y tan sólo dos años más tarde tomó posesión de su asiento en la Cámara de los Comunes, en 1901. En 1940 se convirtió en el primer ministro de Inglaterra.

Este es un fragmento de su primer discurso como primer ministro:

Le diría a la Cámara … que no tengo nada que ofrecer más que sangre, trabajo, lágrimas y sudor. Tenemos ante nosotros una prueba de la más dolorosa. Usted pregunta, ¿cuál es nuestra política? Diré: es hacer la guerra, por mar, tierra y aire, con todas nuestras fuerzas y con todas las fuerzas que Dios nos pueda dar; para hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esa es nuestra política. Preguntas, ¿cuál es nuestro objetivo? Puedo responder en una palabra: es la victoria, la victoria a toda costa, la victoria a pesar de todo el terror, la victoria, por largo y duro que sea el camino; porque sin victoria no hay supervivencia.

Winston Churchill

La vida política de Churchill fue una vida de guerra, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Conocía muy bien el alto costo de la guerra y, aún así, con la Cámara en su contra, supo que Inglaterra tenía que actuar rápido y buscar aliados para sobrevivir la invasión. Winston Churchill fue el artífice de la alianza entre Estados Unidos, Inglaterra y la entonces Unión Soviética para vencer a Hitler.

Churchill nunca menospreció al enemigo. Preparó a Inglaterra para librar la batalla por su libertad, y convenció a Roosevelt para que le declarara la guerra a Alemania. Y no sólo eso, formó una alianza con Stalin para que la Unión Soviética e Inglaterra frenaran las invasiones de Alemania en Europa y el norte de África.

Ese joven autodidacta nunca dejó de aprender y observar el mundo. Y le tocó aprender y observar en un mundo extremadamente tumultuoso. Aprendió y dominó la oratoria, y la diplomacia internacional. Fue un exquisito observador de la vida, de la condición humana.

A los 91, Churchill murió en su casa de Londres, el 25 de enero de 1965. Sus últimas palabras fueron: «¡Esto es todo tan aburrido!».

Había dedicado 60 años de su vida a la carrera política, participado en dos guerras mundiales. Había sido primer ministro en dos ocasiones. Ganó el Premio Nobel de Literatura.

Winston Churchill escribió casi todos los días de su vida, su aprendizaje nunca paró. Su fórmula del aprendizaje nunca cambió: fue un autodidacta. ¿Qué aptitudes desarrollo? Una tremenda capacidad de observación, de observación de los demás y de sí mismo.

El carácter se manifiesta en los grandes momentos, pero se construye en los pequeños.

Winston Churchill

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Nuestra observación, nuestras memorias, nuestros apuntes son aprendizaje de vida.

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Andrew Roberts, historiador internacional, escribió ésta, la más completa semblanza de Churchill. Roberts es socio honorario de la International Churchill Society.

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Winston_Churchill, https://winstonchurchill.org/about/about-the-society/, https://www.libertaddigital.com/cultura/2015-01-24/las-mejores-frases-de-winston-churchill-1276538820/