Avanza al estrado y recibe todos tus premios

Ya adulta, y sin la posibilidad de inscribirse en una escuela de educación superior formal por ser mujer, Marie y su hermana Bronislawa estudiaron en la Universidad Flotante de Polonia, la única que admitía mujeres. Marie continuó sus estudios en París, trabajando también como tutora en las noches. En 1895 recibió su doctorado y en 1903 obtuvo el Premio Nobel en Física. Al principio, su nombre no apareció entre los tres ganadores, solo el de su esposo Pierre Curie y Henri Becquerel. Pero después de la queja de Pierre ante el comité del premio, el nombre de Marie Curie fue agregado. Así se convirtió en la primera mujer en obtener un Premio Nobel. Tres años más tarde, en 1906, Pierre Curie perdió la vida en un accidente.

En 1911, el comité del Premio Nobel anunció que el premio de química iría a Marie Curie. Pero esta vez, el anuncio de su affair con el físico Paul Langevin, hecho por la esposa de Langevin inmediatamente después del anuncio del premio, puso en riesgo la recepción del premio. Incluso otro distinguido nobel, Svante Arrhenius, le escribió a Marie Curie:

Le ruego que se quede en Francia; nadie puede calcular lo que puede pasar aquí… Espero, por lo tanto, que usted va a telegrafiar… que no desea aceptar el premio antes de que el juicio de Langevin compruebe que las acusaciones en su contra son totalmente infundadas.

Sin embargo, otro gran científico tenía una opinión muy distinta: Albert Einstein. Él dijo, ¡vaya a Estocolmo! Marie recibió su carta. Estas fueron sus palabras:

… estoy tan enojado por cómo la gente la ha tratado que, absolutamente, debo darle salida a esta emoción. Sin embargo, estoy convencido de que usted rechaza a los agitadores que, o bien la empalagan con su servilismo o solo intentan saciar su hambre de ¡sensacionalismo!… Si esa gente continúa atacándola, simplemente no lea sus porquerías; en su lugar, déjeselas a los reptiles para quienes han sido fabricadas.

Marie Curie fue a Estocolmo, en donde recibió el Premio Nobel de Química el 10 de diciembre de 1911, de manos del Rey Gustavo V de Suecia.

A menos que tu vida corra peligro, no permitas que los demás siembren ni en tu corazón ni en tu mente la duda que te impedirá recibir lo que mereces. Haz ese viaje a lo profundo, recupera lo que has logrado, levántate, avanza al estrado y recibe tu premio. 

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