Collage inspirado en Sor Juana Inés de la Cruz

Brújulas verdaderas

De Juana de Asbaje a Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Ramírez de Asbaje supo qué quería ser de grande: una mujer de letras. Pero también supo que su condición la limitaba a los roles de dama de compañía, cortesana, casada pobre o monja. Nació en un mundo donde los mexicanos vivían presos de las castas y la Inquisición. Si bien su sueño de ir a la universidad vestida de hombre se quedó en un sueño infantil, esa brújula suya la viró a vestirse de monja para escribir. 

Si la brújula viene de ese rincón del alma que todos añoramos descubrir, porque sabemos que la tenemos dentro, es una brújula verdadera.

Su brújula no se equivocó, le mostró el camino más directo para cumplir su sueño. A los 21 profesó y comenzó a cruzar fronteras como Sor Juana Inés de la Cruz. Juana de Asbaje no se hizo monja para consagrarse a Dios, se hizo monja para ser la mujer de letras que siempre fue. Y desde esa, su trinchera, comenzó a cruzar las fronteras que una mujer consagrada a Dios no debía cruzar: escribió letras profanas, reveló la misoginia de una iglesia tirana y declaró su amor por otra mujer. Sus herramientas: su pluma. 

Su brújula, como toda brújula que se protege a toda costa, siempre respondió a su llamado. Este párrafo que Sor Juana escribió en la Respuesta a sor Filotea de la Cruz lo revela:

«Entréme religiosa porque, aunque conocía que tenía el estado cosas (de las accesorias hablo, no de las formales) muchas repugnantes a mi genio, con todo, para la total negación que tenía al matrimonio, era lo menos desproporcionado y lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad que deseaba de mi salvación; a cuyo primer respecto (como al fin más importante) cedieron y sujetaron la cerviz todas las impertinencillas de mi genio, que eran de querer vivir sola; de no querer tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros.» (2)

La vía más directa para huir del matrimonio y dedicarse al «silencio» de los libros fue el claustro: la boca del león. Juana de Asbaje se profesó monja en 1669.

Su abuelo fue su quien le dio rienda suelta al espíritu de la niña Juana con sus libros y una libertad sin juicios. Siempre hay una alma vieja que hace esto por nosotros, quizás para que encontremos ese rincón del alma que nuestra brújula habita. Busca esa voz dentro de ti, entra al recinto de la brújula de tu alma, deja que te enseñe un poquito. ¡Y vuela!

Juana Ramírez de Asbaje fue una niña curiosa del mundo y de sí misma. Con inspiración en la obra de Octavio Paz, podemos conocer un poco sobre su infancia en este enlace: https://voluptuosi.com/sor-juana-tu-aliada-desde-hace-300-anos/

  • (2) Paz, Octavio. (2001) Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, México, p 149.
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