¿Caperucita o Lagertha?

¿Caperucita o Lagertha?

Si Caperucita le dice al lobo «quiero caminar segura por el bosque sin que me aceches», el lobo no la escucha.   

Caperucita reclama una seguridad que el lobo no da. Caperucita sobreestima su ingenuidad, tiene fe en su bondad. Se niega a entender que las garras del lobo la pueden hacer presa. Ella no le hace daño a nadie, no da motivo al maltrato. Ella es buena, amable, comprensiva, hacendosa. A veces, ¡hasta se pregunta si el lobo sufre, si tiene qué comer! 

Alguien le enseñó con el ejemplo a cuidar de los demás, a tener fe en su bondad y a entender el sufrimiento ajeno. Fue criada emocionalmente cercana al lobo, con una madre que la deja ir sola al bosque: «Sé buena niña y cuídate del lobo».

Y así, Caperucita buena que se cuida del lobo en el bosque, se convierte en la víctima perfecta. 

Caperucita sabe que no tiene los recursos para protegerse o defenderse, y que necesita del leñador. Y sabe que si el leñador no aparece a tiempo, está perdida. Caperucita tiene que ser salvada, pues vive víctima.  

En el camino, encontrará a otras Caperucitas más. Podrían ser cincuenta Caperucitas, cincuenta víctimas. Muchas Caperucitas comparten su sufrimiento y, con la legitimidad que da una multitud, sienten que pueden levantar sus voces y exigir que los lobos dejen de victimizarlas.

Sin percatarse, Caperucita fue criada para cumplir el rol de víctima, estaba lista para vivirlo. Desde muy pequeña fue un ser expuesto, un tanto sacrificado. Alguien ya la había hecho víctima antes, y el lobo lo ve. El lobo dibuja en sus garras sus pasitos de niña, su mirada ingenua y sus titubeos.

Caperucita fue criada para ser víctima y el lobo para ser perpetrador. Y si hay lobo, hay Caperucita. Y si hay Caperucita, hay lobo. Son dos piezas que embonan perfectamente bien en el rompecabezas. La debilidad de uno le da entrada al poder del otro, Caperucita vivirá siendo víctima y el lobo vivirá siendo perpetrador.


Pero, el mundo es más, mucho más que Caperucitas y lobos

El mundo tiene tantas referencias como humanos habemos. Pero hay una referencia en particular que pudiera suplir la relación víctima-perpetrador por una más justa, de enemiga-enemigo. Podríamos usar como referencia a Lagertha, guerrera y esposa de Ragnar Lodbrok, de la Saga vikinga de Lagertha. 

Lagertha no pierde tiempo diciéndole al lobo «quiero caminar segura por el bosque sin que me aceches», porque sabe que el lobo la va acechar.   

Lagertha no reclama una seguridad que el lobo no da. Tampoco sobreestima su propia fuerza y ni de chiste piensa que el lobo sufre. Sabe que el pensar que el lobo sufre, a ella le quita fuerza. Ella le hace daño a quien la quiere dañar y pone un alto, desde que lo sospecha, a todo tono de maltrato. No le da cabida al maltrato. Lagertha no es buena, no es amable, no es comprensiva, no es hacendosa. ¡Y se ocupa del lobo! 

Para que Lagertha se ocupe del lobo, es porque alguien le enseñó con el ejemplo a enfrentar al lobo. Lagertha no tiene ninguna emoción que la acerque al lobo ni una madre que la deje ir sola al bosque. Su madre le pasó su poder.

Y, así, Lagertha se convierte en la enemiga perfecta. 

Cada Lagertha sabe que tiene los recursos para pelear, y que no necesita del leñador. Y sabe que si el leñador no aparece, no importa. Lagertha siempre va a atacar a su enemigo.  

En el camino, encontrará a otras Lagerthas más. Podrían ser cincuenta Lagerthas, cincuenta enemigas. Muchas Lagerthas comparten su enemistad hacia el lobo y, con la legitimidad que da una multitud, atacan a todos los lobos por ellas y por sus hermanas. 

Lagertha es una guerrera porque es un ser que aprendió a protegerse, que se prepara, que va a pelear. Es enemiga del lobo porque alguien le abrió los ojos, y el lobo le guarda cautela, supo reconocer sus fortalezas y le huye. El lobo tiene claro que para seguir siendo lobo, necesita víctimas, no enemigas. Con los ojos bien abiertos, Lagertha fue criada para descubrir al enemigo, y siempre está lista para enfrentarlo. 

Lagertha fue criada para esta pelea y muestra algunos rasgos de su poder. El lobo la observa de reojo y rápido porque no quiere perder su tiempo ahí, se percató de su mirada directa y sus gestos firmes. 

Lagertha fue criada para ser enemiga de sus enemigos y el lobo para ser perpetrador. Si hay Lagertha, no hay lobo. Si no hay lobo, hay Lagertha. Son dos piezas que nunca embonan, de aquí no se puede hacer ningún rompecabezas. Cada uno tiene un poder distinto que no empata, Lagertha vivirá como enemiga del lobo y el lobo no puede existir a sus anchas en un ambiente así.


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María Bulman

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