Las entrañas del hombre

Y, finalmente, su risa salvaje y cristalina brotaba de un pozo profundo, más hondo que las entrañas del hombre; estallaba liberadora desde el pecho ya viejo de Zorba, estallaba en los momentos cruciales y era capaz de derribar, y derribaba, todas las barreras—moral, religión, patria—que ha erigido el hombre desdichado y miedoso, para transitar sin muchos daños por su mísera vida.

ZORBA EL GRIEGO, NIKOS KAZANTZAKIS