El amor a un oficio

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Si García Márquez no hubiera destinado su vida a la escritura, es posible que Cien años de soledad no hubiera sido la gran novela que es. La dedicación absoluta de Picasso, lo convirtió en un genio; igual que la suya, a Salvador Dalí. Por su entrega a la química, Marie Curie descubrió el radio y logró el Premio Nobel.

Para la persona que siente la imperiosa necesidad de dedicarse de por vida a una sola actividad; el saber que la dedicación a un oficio tiene consecuencias prácticas es esencial. Lo importante aquí, es aceptar que ese esfuerzo deberá ser continuo y que los resultados se darán a largo plazo. 

Para quien ama su oficio, tener la certeza de que la dedicación continua da frutos tangibles es fundamental.

¿Qué podemos aprender de quienes dedican su vida a un solo oficio? Su disciplina y su resiliencia. Ellos adquirieren maestría a través de su empeño cotidiano por hacer «más y más»; aprendiendo siempre, agotando su esfuerzo, vaciando todo lo que tienen que ofrecer.

Los hombres y mujeres que se comprometen a un oficio porque lo aman: lo entregan todo. Y eso es otro aprendizaje grande. El amor inagotable que una persona puede tener por una actividad, como para dedicarle toda una vida, es algo que no todos tenemos.

Si eres uno de los seres enamorados de tu oficio, ten la seguridad que disfrutarás tanto el resultado como la travesía.