Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, y lo irremediable del destino

«A veces la vida anda con la prisa de los irremediable».

Lo mataron. Y su madre cerró la puerta. Si buscas una novela corta e intensa, Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez es la novela. Son 128 páginas que siembran una pregunta tras otra. Desde el primero hasta el último renglón, la lectura nos suspende con una inquietud que no se quita hasta el final.

Después de terminar Crónica de una muerte anunciada vas a querer saber si estos hechos fueron reales. Querrás investigar. Y, descubrirás que sí hubo una historia de la vida real detrás de esta novela.

Gabriel García Márquez se lo había prometido a su madre

Gabriel García Márquez cumplió su promesa, novelaría los acontecimientos de ese día hasta que se cumpliera el plazo prometido. Le había prometido a su madre que esperaría hasta la muerte de la madre del joven asesinado. Así pasaron treinta años, para que pudiéramos leer esta maravilla de novela corta.

Y todo salió al descubierto: la historia real y la novela. Salió al descubierto el destino del que muchos hemos sabido algo. Ese destino que causa horror: la destrucción de la libertad social de una mujer y un hombre.

El narrador de la novela, que es periodista, nos narra la muerte de su amigo Santiago. Y, así como el periodista narrador de la novela fue amigo de Santiago Nasar, García Márquez fue amigo de Caetano Gentile, la víctima de carne y hueso. Su amigo Caetano fue la víctima del asesinato en la vida real. Por eso, quizás, hay momentos en que sentimos a García Márquez tan cerca durante la lectura de una Crónica de una muerte anunciada.

Crónica de una muerta anunciada de Gabriel García Márquez: lectura fácil y fluida

La lectura va con el ritmo de la historia, nos lleva con la prisa de lo irremediable. Así como nada previno lo que pasaría, nada interrumpe el fluir del pensamiento de García Márquez en la novela. Es una lectura fácil, muy fluida. Angustiosamente fluida, que no nos da descanso.

Si tu corazón desea una historia arrebatadora «para leer de un tirón», el libro Crónica de una muerte anunciada es una de las novelas más recomendadas. La sensación de «¿por qué no hacen nada para evitar el asesinato?» se planta desde el inicio, y no lo deja a uno hasta el final.

En una Crónica de una muerta anunciada, ni un alma impidió la muerte anunciada. Todos sabían lo que pasaría, pero decidieron no creerlo. Prefirieron ver cosas que no eran, antes que la realidad ganara. ¿Sabes una cosa? La realidad siempre gana.

El pueblo fue testigo de «vamos a matar a Santiago Nasar»; los hermanos Vicario lo pregonaron por horas. Pero cada uno de los enterados prefirió su historia, incluso el mismo Santiago Nasar. La fuerza de la novela radica en la desesperación que ese suspenso provoca en el lector.

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato».

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel Garcia Márquez

Una de las mejores novelas para leer de un tirón

Así como lees de corrido este párrafo que encierra un día y veintisiete años, así vas a leer toda la novela. El narrador nos cuenta qué hacía cada personaje cuando sucedió todo. Vemos los encuentros y desencuentros, como si anduviéramos por ahí.

Crónica de una muerte anunciada no nos detiene con descripciones ni adornos, nos pone a andar al lado de los personajes. Y, sin remedio, comenzamos a sentir la pesadumbre del final de Santiago Nasar, sin poder hacer nada.

Ten la seguridad que la lectura de esta novela será una lectura con mucha fluidez. La andarás ágil y sin desvíos. Igualito, como Santiago Nasar anduvo su último día sobre la faz de la tierra: ágil y sin desvíos.

La última imagen que su madre tenía de él era la de su paso fugaz por el dormitorio. Le había despertado cuando trataba de encontrar a tientas una aspirina en el botiquín del baño, y ella encendió la luz y lo vio aparecer en la puerta con el vaso de agua en la mano, como había de recordarlo para siempre.

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel Garcia Márquez

Crónica de una muerta anunciada: novela inspirada en un hecho real

Después de leer una Crónica de una muerte anunciada, uno quiere saber si los hechos fueron reales. Es inevitable; la voz y la historia son tan cercanas. Pareciera que García Márquez es el narrador. Si eso intuiste, intuiste bien. La novela fue inspirada en un hecho de la vida real que García Márquez vivió muy de cerca.

Al igual que el narrador de la novela, Gabriel García Márquez tuvo que…

… recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria.

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel Garcia Márquez

Leer un libro de Gabriel García Márquez es siempre una delicia. Si te gusta leer por placer y prefieres novelas cortas, Crónica de una muerte anunciada es uno de los mejores libros para leer de un tirón.

Sigue este enlace para que disfrutes un fragmento de esta novela que muy bien puede convertirse en uno de tus libros de cabecera: Ángela Vicario y Bayardo San Román.

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Reseña de libros: Mi familia y otros animales de Gerald Durrell

Intento de resumen de Mi familia y otros animales, con algunos desvíos 

Muchas tardes, Jerry de diez y Agathi de setenta, entonaban primero Vangeliò, un canto alegre sobre el río que preñaba el campo. Luego pasaban a una copla llamada Falsedad, de amor traicionado. Terminaban con una canción de despecho que se llamaba ¿Por qué te vas de mí? Para rematar la tarde, tomándose «un vinito».

Poco a poco vemos cómo los Durrel dejaron atrás sus viejas vidas. Ya no desayunan titiritando en la diminuta cocina de Inglaterra, doblegados por el frío metálico del clima. Sus desayunos en Corfú ya eran en el jardín, bajo mandarinos y un cielo fresco. 

En ese rincón con «matiz de irrealidad», platicaban lo que haría cada uno con su propio día. Larry escribiría. Leslie practicaría el tiro al blanco. Margo se asolearía. Mamá cocinaría y arreglaría la desvencijada casa. Jerry descubriría el mundo y, de vez en vez, cantaría con la vieja Agathi.

Este delicioso manjar Mi familia y otros animales, lleno de aceitunas y cabras, lo escribió Jerry (Gerald Durrell), llegado a los treinta. Quince años después de haber dejado la isla de Corfú. Es el recuento de sus cinco años en la isla de Corfú, en Grecia. Ahí vivió de los diez a los quince años con su madre Louise y sus hermanos Margo, Leslie y Larry. Y, por supuesto, con su adorado perro, Roger, la tortuga Aquiles, el palomo Quasimodo, —bueno— con el zoológico «corfuense» entero que el mismo Jerry armó. Pero, ¿quién fue Jerry, Gerald Durrell? Sigue el enlace, para conocer más sobre la vida de Jerry.

¿Cómo fue que cayeron en la isla de Corfú?

Creo que este reclamo de Larry a su madre, encierra un poco la causa del porqué cayeron en la isla de Corfú:

—Y todo por tu culpa, mamá —continuó Larry con austeridad—. No nos deberías haber criado tan egoístas. —¡lo qué hay que oír! —exclamó mamá—. ¡Jamás hice tal cosa! —Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción —dijo Larry.

MI FAMILIA Y OTROS ANIMALES, GERALD DURRELL

Ante la aventura, el futuro convencional salió sobrando. Larry tenía razón, algo de egoístas debieron ser para lanzarse así nomás a la vida. Porque el resultado de esa mudanza a lo desconocido fue exactamente eso: un clavado sin salvavidas al mar de la vida.

Eso del egoísmo me resuena un poco. Antes de continuar con esta reseña de Mi familia y otros animales, que me sabe tanto a miel; quiero explicar por qué le di tanta importancia a esa frase «egoísta» del libro. La primera razón, confieso, es que Louise me recordó a mi madre y todas las mudanzas que vivimos. 

Larry tenía razón con esa frase, cuando tienes una madre así, aprendes ese egoísmo que te impulsa a vivir «como te da la gana». Y, ante la aventura, el futuro convencional sale sobrando. Aquí te comparto, creo que un poco desde mi egoísmo, lo que me dio la familia Durrell con Mi familia y otros animales.

Pero volvamos a la reseña. Y, ahora, déjate cautivar por Jerry, por su escritura fresca y aventurera. Deja que Jerry te de algo, con este fragmento sobre Aquiles:

«Las uvas le gustaban tanto como a Roger, y siempre surgía entre ellos gran rivalidad. Parábase Aquiles a mordisquear una uva, con todo el jugo rezumándole por la barbilla, y Roger, tendido a poca distancia, le miraba con unos ojos angustiados goteando saliva por la boca».

Pero un día Aquiles se perdió. Louise, Marco, Larry, Leslie, Jerry y Roger hicieron lo más honorable; buscaron a Aquiles por todos lados con un puño de fresas por delante. Pero no te quedes aquí, sigue el enlace y disfruta el fragmento completo sobre Aquiles, la tortuga. Y, si se te antoja, luego vuelves.

Es una narración cómica y sin artificios

Con Mi familia y otros animales, lo que ves es lo que es. Es una escritura auténtica, sin ningún adorno. Y, eso, nos pone ante oraciones que no sólo nos gustan, sino que nos hacen querer ir a recoger aceitunas y echarnos un chapuzón. Deveras, cierra los ojos entre sus párrafos y deja que ese egoísmo aventurero de los Durrell te contagie. 

Pero ya no te cuento más sobre algo que es mejor gozar. Aquí te dejo con una anécdota de Margo, la inolvidable hermana de Jerry. Antes de la despedida del libro, que sentí como la sintió Spiro, te voy a dejar esta anécdota de Margo, la hermana adolescente de Jerry: 

«Habrá valido la pena si San Spiridion me concede lo que le he pedido» respondió Margo a su mamá cuando «visiblemente satisfecha de sí misma» había besado el pie de la momia de San Spiridion. ¿Cuál era su deseo? Que San Spriridion le quitara el acné.

Solamente ese día del año, la iglesia tendía el sarcófago de San Spriridion momificado. Se abría de una orillita, para que los feligreses besaran uno de los pies y pidieran su milagro. Pues, para deshacerse del acné, Margo le plantó un beso a la babucha centenaria que cubría los pies de San Spiridion, sin pañuelo de por medio. 

La gripa que le dio a Margo al siguiente día, le duró tres semanas. Y el único médico de Corfú, el doctor Androuchelli, le dijo «… por favor, no aumente mi trabajo con estupideces semejantes. Si vuelve a besar los pies de algún santo no seré yo quien venga curarla… Po-po-po… qué ocurrencia». 

Toda la lectura del libro es así: libre, cierta, ágil, cómica. Y, bueno, es que la vida es también cómica. La lectura de Mi familia y otros animales me recordó esta verdad: la vida siempre tiene un lado cómico. Y, entre más pronto descubra ese lado de la vida, mejor.

Pero, como en todo, siempre hay una despedida. Y la de Mi familia y otros animales se da con la salida de los Durrell de Corfú. Si no he citado a Spiro y Teodoro es porque me faltó tiempo y espacio en esta reseña. Pero en el libro, aparecen con toda su jugosa vida. Spiro fue el gran hacedor «todo Durrell», facilitador, amigo, intérprete. Teodoro fue el filósofo, maestro y gran inspirador en la carrera de Jerry. 

«Spiro nos fue estrechando la mano en silencio, y luego se quedó mirándonos, con el ceño fruncido como siempre y retorciendo la gorra entre sus manazas…

»—Bueno, adiós —empezó, pero se le quebró la voz y los surcos de sus mejillas se cubrieron de gruesos lagrimones—. Ses lo aseguros, no quería llorar —sollozó, y la barriga se le agitaba convulsivamente—, pero es como despedirmes de mis propia familias. ¡Ustedes son como cosas mías! […]

MI FAMILIA Y OTROS ANIMALES, GERALD DURRELL

»Al llegar a la frontera suiza, un funcionario insoportablemente celoso de su deber inspeccionó nuestros pasaportes. Se los devolvió a mamá junto con una hojita de papel… Momentos después mamá echó una ojeada al impreso que había rellenado el funcionario, y al leerlo se quedó rígida.

»—¡Mirad lo que ha puesto —exclamó indignada—, el muy impertinente! Larry miró el impreso y soltó un relincho de risa. —Ves, es el precio que hay que pagar por salir de Corfú —señaló.

»Sobre la tarjetita, en la columna titulada Descripción de pasajeros, aparecía escrito en pulcras letras mayúsculas: UN CIRCO AMBULANTE Y SU COMPAÑÍA».

El libro

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Otras partes de la reseña:

¿Quién fue Gerald Durrell?

Lo que me dio la familia Durrell

Fragmento sobre la tortuga Aquiles

Y ya no te cuento más sobre algo que es mejor gozar.

Quién fue Gerald Durrell

Reseña del libro Mi familia y otros animales de Gerald Durrell

Gerald Durrell

Gerald Malcom Durrell fue su nombre completo. Jerry nació en la India. Muchos años después, reveló que su amor por los animales nació de sus primeras visitas a los zoológicos de la India.

Después del fallecimiento de su padre, Louise, su madre; regresó con su prole a la Gran Bretaña. Ahí, Jerry fue a la escuela Wickwood, siempre a regañadientes. Y, frecuentemente, fingió toda una serie de enfermedades para no ir a la escuela.

La familia completa se fue a vivir a la isla griega de Corfú en un impulso. Jerry tenía diez años cuando llegó a la isla. En Corfú creció libre y coleccionando cuanto animal llamaba su atención. Varios amigos de su hermano mayor Larry trataron de darle una educación formal a Jerry en esos cinco años, sin mucho éxito.

En Corfú encontró al equipo perfecto, a uno de sus maestros y su hija. Su afición por los animales fue alimentada por su maestro Teodoro Stephanides, quien se convirtió en su gran amigo y mentor. Juntos recorrían la isla de Corfú y examinaban su fauna. La hija de Teodoro, Alexia Mercouri, los acompañaba en sus expediciones. Ambas familias esperaban que un día la joven y Jerry se casaran. Pero la guerra inició, y los Durrell regresaron a Inglaterra.

Jerry siempre marchó a su propio ritmo y con sus objetivos propios, lo que le causó varios problemas con la comunidad a cargo de los zoológicos. Al principio, cuando se empeñaba en incluirse en las expediciones, lo tachaban como «falto de experiencia». Jerry no tenía ni las conexiones ni la escuela suficientes para figurar entre los coleccionistas de fauna para los zoológicos.

El otro problema que lo hundió económicamente fue su trato a los animales coleccionados. Jerry nutría a sus animales, no sólo les daba de comer. Y no atrapaba animales que le darían más ganancias, sino a los que estaban en peligro de extinción. Su hermano Larry lo animó a que publicara lo que había escrito de sus expediciones y, especialmente, las memorias de los años en la isla de Corfú. Su primer libro The Overloaded Ark fue un éxito en ventas. Pero como Jerry cedió los derechos de la obra, sólo ganó 50 libras esterlinas en Gran Bretaña y 500 en Estados Unidos.

La publicación en 1956 del libro de esta reseña, Mi familia y otros animales, convirtió a Jerry en un autor reconocido. Y las regalías le permitieron financiar su siguiente expedición. Para Jerry los zoológicos debían servir como reservas y regeneradores de especies en peligro de extinción. En su expedición a Camerún, llevó a un equipo de filmación. El éxito del film junto con el de su programa de radio, le permitieron coleccionar más animales. Les encontró hogar temporal en la casa de su hermana Margo, mientras esperaba la autorización de las ciudades de Bournemouth y Poole para fundar su zoológico. Estas nunca llegaron. Pero de la experiencia publicó otro libro, A Zoo In My Luggage.

Por fin, el 26 de marzo de 1959, Jerry pudo abrir su propio zoológico, el Jersey Zoological Park. Y se fue a otra expedición a Sudamérica para coleccionar especies en peligro de extinción. Ayudó a fundar el Jersey Preservation Trust, nombrado Durrell Wildlife Conservation Trust tras la muerte de Jerry, el 28 de marzo de 1994. Las iniciativas de Jerry impulsaron la Conferencia Mundial para la Reproducción de Especies en Extinción en Cautiverio, una de las más prestigiosas conferencias a nivel mundial hasta la fecha.

El libro

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También puedes descubrir lo que me dio la lectura de este libro y disfrutar el fragmento del libro sobre la tortuga Aquiles. Sólo pulsa en los enlaces.

Lo que me dio la familia Durrell

Reseña del libro Mi familia y otros animales de Gerald Durrell

Los libros siempre nos dejan algo, algo muy personal a cada lector. Esto fue lo que me dejó la lectura del libro Mi familia y otros animales de Gerald Durrell:

El egoísmo

Louise me recordó a mi madre. Larry tenía razón. Esa madre «que les tocó» —eso decimos mis hermanas y yo, para justificar las locuras de mi madre—, les mostró el camino del egoísmo, del «voy a vivir mi día como me plazca».

Gerald Durrell, en el libro, nos da esa aclaración vital de Larry, su hermano mayor, que lo explica todo: «… Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción». Por supuesto que no.

Cuando tienes una madre así, aprendes ese egoísmo que te impulsa a vivir «como te da la gana». Y vaya que los Durrell vivieron «como les dio la gana» toda su vida. Confieso, este libro está justificando muchas de mis locuras, y eso me gusta. Y, poco, muy poco a poco, voy justificando las locuras de mi madre.

Lo que quiere decir que mi fascinación por esta historia ha aumentado a tal grado, que me fui a la playa a asolearme como Margo, toda la mañana. Porque eso me ha dado Mi familia y otros animales: una libertad en donde las carcajadas y las siestas «ambas a pierna suelta» tienen un lugar de honor en mi día.

Y a mí me gustan los libros que dan. Que me dan con ímpetu. Y este me dio mucho. Tanto, que no importó que no fuera uno de los libros cortos que se pueden leer en un fin de semana. Me tuve que salir de la idea de las reseñas de libros cortos obligada por la diversión que Mi familia y otros animales me dio a carcajadas. Y es que este es uno de los mejores libros para sentirnos vivos y con ganas de andar el mundo.

La vitalidad

Sí, leer el libro sobre los Durrell en Corfú, me dio una rara cualidad de sentir más vida cuando observo la vida. Igualito cómo los Durrell con la tortuga Aquiles o el palomo Quasimodo. No me refiero a una vitalidad para hacer cosas (correr maratones o terminar proyectos), sino a una vitalidad por caminar experimentando la vida a mi alrededor. La lectura de Mi familia y otros animales me dio este regalo, el deseo de tocar, oler, ver, oír y saborear la vida tal como me llega.

Híjole, no me esperaba esta combinación: egoísmo y vitalidad. Te digo, este es uno de los mejores libros para sentirnos vivos.

La comicidad

La lectura libre, honesta y platicada del libro me mostró el cejo cómico que casi toda experiencia tiene. La experiencia, la que sea, trae siempre algo chueco, un sombrero mal puesto, un calcetín más corto, un granito incómodo. La narración del libro Mi familia y otros animales está plagada de estos desfases. Si tienes la necesidad loca de desacomodar el día «un poquito», lee este libro de fácil lectura, y fluye, fluye con tu locura.

Bueno, podríamos decir que cada uno de los Durrell tenía ya esa predisposición a desajustar las acciones. Pero no es, necesariamente, así. El día se desajusta solito, porque simple y sencillamente el sol no sale de frente; sale en ángulo, dándoles una plácida sombra a algunos y a otros rayos que sólo los sofocan. Todo lo que respira trae sus propios desfases y colorea todo con su pulso vivo.

Esta lectura fácil y divertida es un ejemplo de cómo podemos leer nuestros días. Así como la lectura del libro es franca, cómica y fluida; podemos leer el día de forma franca, cómica y fluida. La vida es también cómica. Y, entre más pronto descubra y disfrute ese lado de la vida, creo que mejoraré mi existencia.

¿Qué te parece si agregamos la comicidad a la mezcla que llevamos?

El egoísmo, la vitalidad y la comicidad. ¡Creo que me gustará el resultado!

El libro

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Bueno, las reseñas de libros cortos seguirán. Y también las reseñas de libros divertidos, que nos mantengan los ojos pegados a la trama y la mente en gozo.