Frases cortas y reflexiones para vivir plenamente

El placer y la vida bien vivida

Aristóteles lo dijo, la felicidad se compone de dos ingredientes: el placer y la vida bien vivida. La persona con una vida bien vivida conoce bien esta verdad, e incluye en su camino al placer. Una vida bien vivida siempre incluye al placer.

Una vida bien vivida es una vida con una dueña o dueño que equilibra sus días nublados con sus días de sol. Salpica de color su trayecto gris, y termina creando la obra más hermosa: una vida completa.

Aquí vives a largo plazo, por unos 30,000 días. Más que tiempo suficiente para aprender a salpicar tus grises con color. No olvides, tu tarea es llevar el timón de tu embarcación de principio a fin, hasta completar tu destino. Regálale placer a cada día de tu recorrido.

Además, tienes que saber que tu cerebro nació enamorado del placer. Siempre va a buscar el atardecer, la risa, lo que huele bonito, los sonidos que regalan suspiros. Tu cerebro siempre va a querer pintar cualquier momento gris con tonos que alegren tu corazón.

Si buscas una vida bien vivida, recibe con gusto estos regalos que el cerebro busca darte. Puede ser un delicioso postre, una serie de televisión, una canción; el aroma de las rosas, un abrazo amoroso o el vaivén de las olas.

En esto de la viva bien vivida, de vez en vez confía en la distracción que acaricia tu instante, porque es relajación pura. Ese momento placentero es un paréntesis para que respires más hondo, para que relajes la nuca, para que descanses los músculos.

Si lo dejas, ese suave abrazo del sol de la mañana te abrazará por dentro y, sin que te des cuenta, te arrancará una sonrisa. Tu cuerpo reconocerá su propia existencia, y se explayará a sus anchas bajo el sol.

Puede ser una canción la que destape el lugar en donde tu memoria adolescente baila desde el recuerdo. O una película, la que destornille tu quijada a carcajadas. ¿Acaso la conversación con tu amiga de la juventud? Llena de detalles antes insípidos que ahora son viveza pura.

Lo que sea, es tu placer, tu «darte gusto a pierna o carcajada suelta». Es tu tino equilibrado entre tus días grises y tus días de sol. No olvides, tu tarea es llevar el timón de tu embarcación de principio a fin, hasta completar tu destino. Regálale placer a cada día de tu recorrido.

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