Huye si te piden que dejes de ser feliz

¿Quieres dejar todos los problemas afuera? ¿Sí, afuera de tu vida? Entonces, comienza a dejar los problemas de los otros a un lado; ni siquiera pienses en ellos. Luego, corre a encontrar unos minutos contigo; cinco o veinte, los que sean. Pero hazlo ahora, no mañana ni pasado mañana. 

Si tu felicidad sólo la puedes sentir tú, busca tu felicidad

Tu vida es vulnerable desde que comenzaste a respirar. Tu vida siempre está expuesta a ser afectada física o emocionalmente, en mayor o menor medida. Créeme, así es. Tu vida está expuesta tanto al daño más minúsculo como al más grande. El problema es que vemos sólo el daño que es grande, el que nos sacude; nunca vemos el daño que se acumula sin ninguna sacudida “poco a poco”. Te tengo noticias: el daño ligero y lento hiere tanto como la noticia más temida. 

De hecho, el daño ligero y lento, deja muchas heridas pequeñas difíciles de borrar porque, simple y sencillamente, ya no las vemos. No son heridas grandes, como las de la ofensa o la puñalada emocional. No, se trata de daños casi benignos, disfrazados de solidaridad; se trata de los problemas de los otros que terminamos cargando. 

Huye de esos daños disfrazados de solidaridad que te alejan de tu felicidad

Puede ser la preocupación que ofrecemos en solidaridad o nuestro sacrificio por ayudar, porque sentimos que es nuestra responsabilidad sufrir con el otro que ya sufre; porque somos buenas hijas, buenas madres, buenas esposas, buenas amigas, buenas, buenas, buenas de corazón. 

Somos tan buenas que tenemos que preocuparnos o sacrificarnos

¿Puedes creer que con esta imagen frente a mí puedo olvidarme de mí? ¡Por supuesto que sí! Sólo es necesario que me llegue la llamada de un ser querido en problemas, y olvido este mar enfrente, el delicioso sabor de la comida, la brisa de la tarde; olvido todo lo que me hace feliz. ¿Te ha pasado esto? Seguro que sí. Y ese es el daño, el olvidarte de vivir momentos felices. Y no te engañes diciendo que no es daño, ni creas que así debe ser tu vida porque “es normal” que los problemas de otros te sigan llegando.

Aquí te dejo esta definición de la Real Academia Española de la Lengua para que esto del daño quede claro. 

Daño: detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o molestia

Date cuenta que tu preocupación y sacrificio por los problemas de otros sólo te cuestan a ti. Si no te pones alerta, “en un abrir y cerrar de ojos” puedes dejar tu momento feliz por la angustia, para buscar soluciones a un problema ajeno. ¿Y cuál es el precio que vas a pagar? El daño en tu vida, el sacrificio de tus momentos felices.

Tu preocupación y sacrificio por los problemas de otros sólo te cuestan a ti

Así es, todo lo que te distrae de tu felicidad enfrente, todo lo que te distrae de disfrutar la comida deliciosa, la brisa de la tarde, el atardecer o la sonrisa de tus hijos, es un daño en tu vida. 

La próxima vez que recibas la llamada de alguien que te pide ayuda para solucionar sus problemas, pregúntate primero si puedes ayudar sin sacrificar tus momentos de felicidad. Si no puedes ayudar sin sacrificios, date cuenta que la otra persona no te está pidiendo ayuda, sino que te sacrifiques con ella. 

¿Realmente quieres dejar todos los problemas afuera? ¿Sí, afuera de tu vida? Entonces, comienza por dejar afuera los problemas de los otros que exigen tu sacrificio. Luego, corre, corre lo más lejos de ellos para encontrar unos minutos contigo; cinco o veinte, los que sean. Pero hazlo ahora, en este momento.

Todo lo que te distrae de tu felicidad es un daño en tu vida

Haz clic en la felicidad, y encontrarás más artículos que hablan de esta emoción que nos lleva a amar la vida con alegría. Para ti que ya no necesitas que otros cambien, que haya más árboles o la gente sea más buena como requisitos de tu felicidad, te invito a leer el libro ESTA HISTORIA SE TRATA DE TI Y SIN TI NO HAY HISTORIA. Es una serie de reflexiones para ti que quieres centrarte en tu fuerza y comenzar a andar de nuevo, sin máscaras ni filtros.