La belleza lleva tu nombre.

La belleza lleva tu nombre

Hoy que te mires al espejo, reconócelo: la belleza lleva tu nombre. Estés en donde estés, esa arruga narra tu rica historia y la espinilla nueva te anuncia aventuras por llegar.

Ni se te ocurra seguir el día pensando lo contrario, porque no tiene caso. Date cuenta, si piensas algo así como «odio esa arruga» o «no es justo tener espinillas», te estás rebanando fuerza. Sí, esa seguridad que sentías antes de odiar la arruga o sentirte víctima de las espinillas, se esfumó.

¿Por qué te vas a hacer eso? ¿Por qué ir al espejo para atacar tu seguridad y autoestima? Aquí, ni la arruga ni la espinilla importan, lo único que importa es que fuiste directo a la yugular de tu seguridad con un juicio producido por ti, creado por ti. Quizás aprendiste esta costumbre de tu mamá o papá, o de los miles de anuncios de la tele, en fin, de otros. Eso no importa. Ahí, frente al espejo, estuviste solamente tú y tu imagen. Lo que quiere decir que solamente tú sacaste el cuchillo del juicio de valor y te lo enterraste ahí en el corazón de tu autoestima.

¿Te das cuenta? Nadie te lo dijo, nadie te lo hizo. Fuiste tú. Así que, por favor, ya no te ataques así. Mírate al espejo y no aceptes con resignación la arruga o la espinilla: ¡ámalas! Son tuyas, son la narración vibrante de tu presencia en el mundo. La arruga cuenta tu historia, la hiciste con el sol a través del tiempo. Tu espinilla es tu futuro tocando en la puerta, llamándote para que salgas a descubrir el mundo.

Así que la próxima vez que te mires al espejo, mírate a los ojos primero. Date cuenta que brillan, que vives, que respiras, que existes. Luego mira el resto, la arruga que seguirá abriéndose camino en la ruta de la experiencia, de una larga vida que dio frutos. Mira la espinilla, el aviso de que tu presencia en el mundo comienza.

Te paso un secreto, ahora que mis arrugas comienzan a poblar mi piel, recuerdo con amor y alegría mis años de espinillas. Si tienes dudas, pregúntale a cualquiera mayor de 50 años de edad. Seguramente, con tu pregunta les regalarás una sonrisa. Te lo digo aquí y ahora: lo que más te conviene es vivir tu vida de espinillas a arrugas, narrando tu historia a plenitud.

Voluptuosi, el arte de completarnos.

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