Nos transformamos hasta el final

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La metamorfosis, esa mudanza que viene desde adentro para convertirnos en quienes seremos. Los seres vivos nos transformamos de un estado a otro, de una forma natural, callada e invencible.

Desde el momento en que la oruga emerge del diminuto huevo, comienza a alimentarse. Durante los siguientes 30 días no dejará de hacerlo, porque cada cosa que coma tiene un solo fin: convertirla en mariposa. 

La oruga tiene todo para transformarse en una mariposa

Desde que nacemos, comenzamos nuestro desarrollo con lo que alcanzamos alrededor. Lo que esté ahí y podamos asir para alimentarnos el corazón y el cuerpo nos lo vamos a comer. ¿Por qué? Porque la vida nos lanza primero al desarrollo, al desarrollo de nuestras manos, de nuestros pies, de todo lo que contiene a ese ser que un día se completará. Y, para lograrlo, necesitamos de todos los nutrientes que tengamos a nuestra mano.

Alrededor de los 30 días, la oruga deja de comer, se cuelga boca abajo de una ramita o una hoja y comienza a expeler un capullo sedoso como cascarón. Dentro de esta cubierta protegida, la oruga transformará radicalmente su cuerpo. De oruga pasará a ser mariposa. 

Y así, un día somos los que somos. Y el mundo nos identifica ya no como hijos, sino por nuestro propio nombre. 

Cuando la mariposa emerge, comienza su vuelo. Su vida restante estará dedicada a la reproducción. Podrá vivir de una semana a casi un año. Depende de su hábitat, de su constitución física y capacidad de supervivencia. Cuando fertilice el esperma del macho, depositará sus pequeños huevos en las hojas o los dejará caer en medio vuelo. Y así comienza de nuevo, otro ciclo de vida, otra metamorfosis.

Es un ciclo de vida, como todos los demás, paciente e inalterable. En donde todo se origina de una idea, de un sueño que nace ávido de alimento. Todo, absolutamente todo tiene un principio, un principio verdadero. 

Deja que este ciclo de metamorfosis de oruga a mariposa te inspire

Deja que este ciclo de metamorfosis natural te impulse en el largo viaje de la transformación. Deja que también sosiegue tu urgencia de llegar pronto. La metamorfosis lleva tiempo: el tiempo que nos lleva alimentar el sueño; el tiempo que nos lleva «colgarnos boca abajo» para crear; el tiempo que nos lleva desplegar las alas por primera vez.

¿Puede ser un proyecto nuevo? ¿Un plan de vacaciones? ¿Una carrera? ¿Un nuevo trabajo? Todo, todo esto que surgió de una idea lleva tiempo. Primero sale y, como la oruga, necesita alimento. Necesita comer todo lo que tenga al alcance de sus manos, para poder transformarse. 

Luego, necesita la soledad. Necesita que nos «colguemos boca abajo» e intentemos  cientos de veces ese nuevo estribillo, que quememos miles de focos antes de descubrir lo que buscamos, o escribamos una y otra vez el párrafo. 

Y, no lo olvides ni descartes, todo principio es un inicio verdadero

No dejes que nadie mate tu sueño. Vamos a ser alguien, de todas formas. Si todavía estamos aquí, en esta tierra, vamos a ser alguien distinto en un año, en cinco años, en veinte años. Desde el momento en que una de nuestras células blancas nace, su trayecto de vida no se detiene ni un instante hasta que muere, alrededor del treceavo día. Ninguna de nuestras células deja de transformarse. Ellas viven ese mismo ciclo: nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Así que, atiende tus sueños. Porque con sueños o sin sueños, envejeceremos

Somos seres pensantes y, como tales, podemos decidir no transformarnos en ese ser que añoramos ser. Aunque envejeceremos igual que los demás, es posible que decidamos no convertirnos en mariposas. 

A sabiendas o ignorándolo, los ciclos de la vida siguen. Integrar esta verdad en nuestra vida pensante es crucial, para que tengamos muy claro que si no luchamos por nuestros sueños, no importa: igual envejecemos, día a día. 

La oruga no espera a que el clima mejore, a que llegue la oportunidad perfecta, ni se sienta a esperar a que alguien la ayude. No, la oruga, alrededor del día 30 se cuelga boca abajo y comienza su metamorfosis. Y, desde adentro, alimentándose de sí y a sí misma, transformará su ser en otro, en el que volará distancias y generará más vida.

No lo olvides, tú y yo tenemos todo para transformarnos en esos seres que añoramos ser

Pero tampoco olvides que toda metamorfosis lleva tiempo, lleva esos minutos de en medio que nadie ve, que nadie toma en cuenta. Que solo tú puedes vivir, como la oruga que se encierra en su crisálida para transformarse en mariposa. ¡Mucha suerte en tu transformación!

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