Esta historia se trata de ti

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No lo olvides: tu historia se trata de ti.

María bulman

A alguien le urge. Si no lo haces, lo perderás. Subes las escaleras de prisa, te sientas en tu escritorio, ves la imagen de la luna en la pantalla de tu computadora, sí esa misma luna que sale todas las noches para ti, y tú no ves.

Así se va la luna y el siguiente atardecer, sin que tú los veas. Así se va tu día, y otro y otro, sin que tú los sientas. ¿En dónde estás? Estás en el vacío de los quehaceres. Date cuenta de una cosa, muchos son los quehaceres que le quitan vida a tu día.

Entregar ese trabajo antes de tiempo, impresionar con tu entrevista, competir en esa carrera, no importa tanto como crees. Quedar bien, ser perfecta y comer la pechuga sin grasa no importan tanto. ¿Por qué? Porque son quehaceres que no construyen ni dan vida; son quehaceres que no nutren la vida.

Lo que importa es ese momento en que en lugar de vestirte para salir, te vestiste para vivir. 

esta historia se trata de ti, y sin ti no hay historia

No te conformes con ver la luna en la pantalla de la computadora, vela «cara a cara» con su magia real, inhala su aliento y deja que te nutra. Deja de lado los quehaceres que te desvían de tu centro. Ese afán de cuidar hasta el último detalle, de combinarlo todo a la perfección te llena de minúsculas tareas que se tragan tu día, instante por instante. 

Reclama tus minutos y hazlos momentos. Deja que el sol acaricie tu brazo un poco. Busca el atardecer en el cielo, las pinceladas rojas con las que el sol se despide. Y mira la luna, con su halo blanco alrededor. 

Date cuenta que si lo haces, el día te regala su existencia completa. Y sucede un milagro: la vida; tu estar contigo, con tu voz, con tu aliento. Los quehaceres que te desviaban de tu centro ya no están; pues al dejar que el día te abrace, tu esencia sonríe.

En la medida en que te des cuenta que muchísimas cosas no importan, le añadirás vida a tus días. Se acumularán los momentos para que estés contigo y te reconozcas. 

ESTA HISTORIA SE TRATA DE TI, Y SIN TI NO HAY HISTORIA

No lo olvides ni un segundo: esta historia se trata de ti.

Mar milagro

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Para mí el mar es un milagro continuo, los peces que nadan,
las rocas, el movimiento de las olas, los barcos y sus navegantes.
¿Es que existen milagros más extraños?

Walt Whitman

El sólo hecho de contemplar el océano nos cambia las horas a momentos para que el día exista en azul. El aroma de la brisa marina nos relaja desde adentro, pero ¿sabes el motivo? Nuestro cuerpo, cerca del mar, recibe un oxígeno más puro, porque los átomos del oxígeno del mar tienen más iones negativos (1). De hecho, todos los espacios naturales en donde el agua corre: montañas, cascadas, playas, bosques, tienen más iones negativos.

¿Te das cuenta? Es tu cuerpo el que participa directamente de este milagro químico que tu ser agradece con un suspiro. El perfecto equilibrio entre nuestra vida molecular y nuestra vida experiencial.

¿Vives en la costa? Es posible que digas que te sientes mejor. Un estudio realizado en 2013 reporta que los seres humanos que viven en la costa simplemente se sienten mejor, mental y físicamente. Y es el mar, la playa, con su belleza y sus iones negativos, la que nos acomoda todo para que nos sintamos en paz.

Pero, volvamos un poco a los iones negativos y su magia. Los iones negativos liberan el aire de polen, moho, bacteria y virus. En la costa, estás en un espacio en donde hay iones negativos que neutralizan los radicales libres, revitalizan el metabolismo celular, mejoran la función inmune, purifican la sangre, equilibran el sistema nervioso automático dándote un sueño más profundo y mejor digestión.

Planta tus pies en la arena y disfruta «a tus anchas» todas esas cosas que los iones negativos te regalan. Pero si bien hablamos aquí del mar, no olvides que los bosques, el campo, los ríos y las cascadas; todo lo que es naturaleza, nos regalan sus iones negativos. Y, con ese regalo, nos dan salud.

Pero sigamos con el mar, ahora con su voz honda. El sonido del vaivén que va y viene de las olas también nos calma. Es un ritmo que se repite en armonía, es un ritmo no amenazante sino casi meditativo. Es el ritmo de nuestro origen; que si dejamos nos arrulle un poco, nos abrazará completos. Escucha el mar. Escucha el mar en donde estés. Si no lo ves, si no lo tocas, todavía puedes escuchar su canto.

Si has olido el mar, su amoroso aroma lo traes enraizado en tu memoria. Recurre a ese olor de vida fluida. Si has visto el mar, tienes en tu memoria su retrato azul. Trae a tu presente su danza azul que gira con la espuma. Y escucha su canto de caricia, entrégate a él, y regresa con un alma abrazada por el mar.

Antes no tenía ninguna razón lógica del porqué siempre queremos vivir en la costa. Estuvimos tres meses en Guadalajara, hermosa ciudad, pero sin costa. ¿Acaso mi cuerpo extrañaba los iones negativos del mar? No lo puedo comprobar. Pero lo que sí es cierto, es que cuando llegamos a Puerto Vallarta, el mar nos atrapó completos. Contemplo el mar cada mañana, trabajo escuchando su canto, oliendo su perfume. Y lo más luminoso para mi alma: duermo con su arrullo.

Si amas el mar, busca su amor. Busca el mar. Los días se van, se diluyen entre fechas. Los momentos son los que se quedan. Se quedan contigo, hasta el final. Si amas el mar, busca su amor. El mar te amará de regreso desde el primer instante que inhales su sal.

(1) Estudio sobre los iones negativos en el agua (inglés): https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6213340/

Mar purificador

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Cuando mis pensamientos están ansiosos, inquietos y mal, me voy a la orilla del mar, y el mar los ahoga y los manda lejos con sus grandes sonidos anchos, los purifica con su ruido, e impone un ritmo sobre todo lo que en mí está desorientado y confundido.

Rainer Maria Rilke